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Cromañón, la sentencia III

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El fallo no me gustó nada, pero tiene su lógica: el tribunal, en 2500 y páginas y monedas, entendió que los responsables pulenta pulenta fueron los organizadores. Lo objetable, tal vez, es que no incluyó entre los organizadores a gente que parecía haberlo sido, como el caso de Fontanet, en el que varios los elementos indicaban que sus funciones excedían las de un líder (musical y artístico) de banda de rock.

En cuanto al resto de la banda, mi querido Freddy, yo tengo una mirada un poco más severa: según mi parecer, la autogestión cooperativista de la que se jactan muchos grupos en la actualidad -Callejeros entre ellos- convierte a los músicos en empresarios, con la responsabilidad correspondiente. Además, se trata de una banda que incentivaba la pirotecnia.

Hoy vi las fotos de algunos y en el fallo vi los años de nacimiento: sería de una crueldad indecible condenar a esos chicos a penas de prisión efectiva, pero una evaluación concienzuda de su resposabilidad debería, siempre según este servidor, incluir una pena de cumplimiento condicional y algún cursito de civilidad, como el que le mandaron a hacer a Villareal.

El punto más flaco del fallo, sin embargo, son las condenas irrisorias a los funcionarios públicos. Aníbal Ibarra pagó con su destitución su ineptitud, y el Estado pagará con sus fondos las indemnizaciones. Nadie pagará con penas de verdad, parece, la pésima gestión. No termino de saber qué responsabilidad atribuiría yo puesto a juzgar, pero se me ocurre que las que atribuyó el tribunal, en este caso, se quedaron cortas.

Cromañon, la sentencia II

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En esta oportunidad pasa algo no tan habitual, mi opinión está muy en línea con la de mi coblogger.

Sólo agregaría que, no entiendo por qué algunos familiares pretendían que condenen a Callejeros. No entiendo un carajo de derecho, ni sé los detalles del caso, pero como argentino y blogger me siento autorizado a opinar. Condenar a un tipo que fue a cantar (lo cual no deja de ser un laburo) a un lugar en el que finalmente ocurrió una tragedia me parece un sinsentido. Los tipos estaban haciendo su trabajo, los que tenían que controlar que el lugar tuviera la habilitación correspondiente, y que no se excediera la cantidad de público y demás, no son ellos.

Cromañón, la sentencia

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Dentro de tres o cuatro horas se va a conocer la sentencia de la causa por la "tragedia" de Cromañón.

Desde hace un tiempito, la Corte creó el Centro de Información Judicial, que en este caso va a transmitir la lectura del fallo vía web. Además tiene un especial sobre Cromañón bastante bien informado (¿quién si no?), y seguramente subirá a la web la sentencia antes que cualquier otro.

Gustavo Arballo, dueño del mejor "blawg" (blog jurídico) de la web, posteó algunos análisis previos copados y seguro que va a comentar algo (esperamos que lo haga), por lo que conviene estar atento a su Saber leyes no es saber derecho.

Por mi parte, me causa un poco de tristeza saber que van a linchar a Chabán, un tipo que fue muy generoso con el rock y el pop argentino, que fue demonizado y sometido al escarnio público.

No sé quién es el culpable ni quién debería ir preso, ni cuántos años. Frente a tragedias de semejantes magnitudes, la indignación me parece, como le parecía a Adorno, un sentimiento banal. La respuesta debería ser lo más racional posible, con argumentos, estudio y pruebas. Frente al horror, ciencia y paciencia. Los familiares, por razones algo entendibles, conspiraron desde el principio contra una resolución en ese sentido.

Después de leer el último post de Arballo, coincido en que lo probable es que el tribunal haya elegido dar una respuesta espasmódica, indignada, que los medios llamarán "condenas ejemplificadoras". Y me da pena, mucha pena.